Terminé de leer Teoría King Kong de nadamás y nadamenos que Virginie Despentes. Leí por ahí que sacó un nuevo libro que no era explícitamente una novela, sino algo más. Algo como una teoría. ¿Virginie teorizando? Leí en el apartado de News! en literatura que me brinda el google a la izquierda de sus pantallas, que sí, que sacó Teoría King Kong. Admito que me dio una hueva extrema, la onda el ocaso de las narradoras europeas egresadas de la Generación Química y el realismo sucio. Son como esos que sacaron un One Hit Wonder y regresan con versiones remasterizadas de sus éxitos bilboardescos reversados por Timo Mass or someone; esos cuya gran carrera es un ave fénix a las 2:00 am en un bar gay cuando todas gritamos chela en mano.
Mi gran historia de amor con Despentes data de algumuchos años atrás. Cuando el Óscar David y yo adolecíamos nuestra adolescencia (¿1999/2000?). Íbamos al Videocentro del barrio a rentar pelis porque él tenía una tarjeta de socio y una videocassettera y un cuarto propio e individual. Encontramos una que decía Baise Moi (sí, lo pronunciábamos textual). La rentamos y era fuertísima, iba de una violación explícita, cruda, dolorosa, todo. La película era fuerte, sin más. Yo cerré los ojos en algunas escenas y era tan cabrona como ver porno o terror sangriento -explícita no psicológica-. Platicamos un rato después y recuerdo concluímos que era como Thelma & Louise pero jarcor. Luego encontramos que quien escribió el guión de la peli se llamaba Virginie Despentes, una escritora francesa. Luego que sus libros estaban traducidos al español por Anagrama. Luego Óscar compró uno (no recuerdo cuál) y yo otro. Luego un amigo me regaló otro. Eran: Lo Bueno de Verdad y Perras Sabias. Luego una amiga me regaló, hace dos años, Viólame o Baise Moi, la novela. Yo tenía mi propio enamoramiento con los europeos, de repente, encontrarlos en mi vida fue un halo de buena, excelente literatura que decubrí en desfase. A la par estaban Irvine Welsh, Isabella Santacroce, Aldo Nove, Poppy Z. Brite, Lydia Lunch, Matteo Curtoni, Daniele Luttazzi, Dennis Cooper y una serie de escritores que superaban cualquier realismo con etiqueta made in mexico (sorry). Entre todos esos amigos/lomos en mi librero, estaba Virginie Despentes. Estaba ahí, con su cinismo, su desenfado, Virginie era punk, y quien ERA punk es punk siempre. Virginie a diferencia de Isabella no era sexy. Isabella es femme fatale, diva. Virginie era desaliñada, desgarbada y su pelo todo sin peinar y así; parecía que para su foto de cuarta de forros se pasó de la peda al estudio y previamente se había guacareado y meado y le valió madres. Esa es MI Virginie Despentes.
Me molestaba en demasía ver el realismo modosito hecho por mujeres o por mis contemporáneas; y si no mochito, clonado de los batos (algunas, no todas). Yo no creí en la palabra Feminismo porque para mí eso era onda de mi mamá y un pedo Avandaro. Es decir, yo había nacido 'libre' y sin pedos. Yo era ¿'igual'? que mi hermano y que mis primos. Yo no necesitaba una dosis de feminismo porque eso ya venía en mi adn. Para mí decir yo soy feminista era como decir yo soy humana porque por mis venas sangre. Las feministas para mí eran señoras buenaonda y jipiosas. Mamás o tías cool. Y si alguien decía feminismo yo pensaba: Arcaico: ¿alguien sabe que Selena está muerta? Onda así. Beat. Una palabra molesta. Una palabra chaperona que viene a la fiesta pero nadie la junta y luce apestada al final, donde nadie. Pues hace un año descubrí que soy feminista. Y que mi amiga M también es feminista aunque ella diga que no. Ella era misógina pero desde hace cinco años es feminista. Pudo aliviarse de esa enfermedad estúpida y sinsentido. Ya sé que es muy básico y análogo lo que voy a decir pero, amigos batos, amigas amigas: feminismo no es odiar a los hombres. Feminismo no es ser lesbiana. Feminismo no es no depilarse las axilas ni las piernas (porque depilarse las axilas y las piernas es una finalidad no de limpieza, my dear, ni de higiene, sino de la imposición de limpieza, higiene y feminidad impuesta por el poder o porque a alguien se le ocurrió; depilarse no implica albedrío sino la total y completa falta de éste). Sé que es básico pero muchos no lo sabemos. Sé que mi discurso no es de manual (chiste local, el manual del perfecto ser humano). Porque yo estoy más bien en otro mood, así microorgánico, microscópico y ya ando sombrero de aluminio haciendo mi secta y todo. Y no quiero que el mundo sea feminista -lo cual sería chido-, no si no quieren. Yo sí soy.
Despentes me hizo recordar todas las imposturas que son harto falsas en el mundo. Como eso de la depilación láser y cuanta mamada. O sea, está chido que la gente quiera ser famélica anoréxica, si lo han decidido porque se identifican con los cuadros de Remedios Varo o las animaciones de Tim Burton. Pero no si lo sacaron de la más burda caricatura de la Cosmopolitan. Está chido preocuparte por plancharte el cabello, por arreglarte las uñas, por hacer toda serie de imposiciones vitales. Yo no me plancho el pelo, puede vérseme con las greñas al aire y con rastitas cadejos de cabello un tanto sucio. Mis manos son un desastre, tengo pellejitos que me corto con los dientes porque padezco de nerviosismo. No tengo uñas o las tengo malcortadas por mis dientes. Y aunque tengo 26 mi piel denota más edad, tengo arrugas en las comisuras de mis ojos porque me río un chingo y a carcajadas. Nunca me he preocupado por ello. Lo que me preocupa es la serie de morras que se gritan feministas con la boca bien abierta y son más misóginas que la palabra misoginia (tanto que buscas en el Larousse Ilustrado en la M, de misoginia y sale su foto y el link a su blog), y lo peor es que son humanistas y escritoras, eso es lo que me da más pena, me avergüenzan. Esas 'feministas' que joden a sus iguales y les boicotean las carreras, los proyectos y las desdeñan; además de plagiarlas -intertextualizarlas-. Esas no son feministas, no se confundan, son la clase de escritora en la escasez imaginaria, es decir con comas de imaginación (suspiro de cansancio por enojo efímero); la vejez, la edad, les pueden demasiado porque no son feministas, si lo fueran les valdría madre. El ser humano necesita de lo añoso para digerir la vida. Entonces si el tiempo ocurre y te preocupa, no te interesa la sabiduría sino la aceptación social 'impuesta'.
La cuestión aquí es que estoy orgullosa de la proliteratura. De la metanarrativa. De la transprosa. Estoy feliz de vivir el mismo mundo que Despentes. Creo que saber leer es el mejor regalo que me dio la educación pública. Porque ella es. Porque yo soy y porque todos somos. Estoy bien contenta porque soy una morrota. Una hermosa damisela con un tatuaje en el brazo. Y sigo en mi sospecha colectiva, el mundo es una impostura. Y yo sigo siendo punkrocker.
ps. no había leído el libro porque efectivamente me dio hueva. Después de hablar con Diana Palaversich, Minerva me dijo que yo debía leerlo, que iba a ser mi parteaguas de este año. Absolutamente.
1 comment:
Saludos...
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