Tuesday, September 08, 2009

Es mi tierra linda y Sultana...

y que lleva por nombre
sí, señor, ciudad de Monterrey
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Digamos (por así decirlo), que mi regreso a Monterrey fue lispectoriano, una especie de meada contenida. Un fluir orgasmeado entre las piernas cuando el chorro cae en cualquier superficie que no son los pantalones (y si son los pantalones qué más da: ¿quién no se ha meado alguna vez entre sus ropas?). Digamos (por así decirlo) que dolía como duelen las vejigas que se estrían de incontinencia. Digamos (por así decirlo) que una recrea el retrete y simula el perfecto papel aromado de algodón orgánico que en ningún baño existe. Digamos (por así decirlo) del recuerdo ausente, de la memoria tergiversada, de la historia tranStocada que el retrete era a veces una letrina, orfanato de mutaciones virales y aromas nunca antes olidos; y otras tantas era una pieza minimal (un Eva Hesse, of course my horse) de fino marfil virgen cuya vida valía la pena sólo por la espera de mi meada.
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I like Monterrey. ¿Cómo lo digo? Me parece sumamente bonito, me encantan los cerros, su pavimento de horneado infernal, el metro ornamental y limpiecito, su sistema de transporte eficaz y barato. La cerveza bien helada y cheaper. Las diferencias socioecónomicas tan (pero tan) marcadas, la moda, el arte, mi familia, mis amigos, la música, el sentido del humor regio (carrilludo y medio ojete). I mean, extrañaba los tacos de sopa (síiiiiiiiiiiiii, escucho usted bien: ta-cos-de-so-pa) de mi madre, el bistec del 7 y del 0 y escuchar decir: paleta, arrachera, rebai, niullorc y flecha. Los nopalitos de Paty, los mash-ups gastronómicos de Lorin, las tostadas con limón de Chaíto. Extrañaba andar en La More, en Contry en Mitras en El Barrio en El Centro en Sanico en Sanpíter; hacer las compras en HEB y escuchar "la hoooooooooora de broncoooooooooo" en un taxi que me lleva al party mientras canturreo mentalmente la canción y le digo telepáticamente al taxista que le suba al clima porque tá bien bochornoso. Y lo mejor: ¿Cuánto le debo, señor? Y el taxista que se fija (cuero miiiiiiiiiiiiil, chocomil) en el taximetro para decirme que son 50.00 $ porque hemos recorrido 7.2 km. ¡Ahhh!: taxis regios, pura vida. We have the best taxis ever.
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-¿Y cuándo vas a regresar a vivir a Monterrey?
-No sé.
-¿Piensas vivir en Tijuana toda la vida?
-No.
-¿Entonces?
-Tijuana está bien para mí ahora. Pienso en las ciudades como la ropa, a veces te quedan grandes, otras chicas, a veces pasan de moda, otras están muy fancys o simplemente no son lo que necesitas en este momento o para la ocasión.
-¿Y qué tipo de ropa es Tijuana?
-El atuendo perfecto para una playa nudista.
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I love Monterrey.
Nací un día gloom - lluvioso en la avenida Felix U. Gómez esquina con Constitución.
Nací frente a los condominios.
Nací a un lado del Río Santa Catarina.
Nací y probablemente alguien vendía tacos a vapor y sodas de barrilitos afuera.
Nací la semana que daban las utilidades, en mayo.
Nací como el 90% de los regiomontanos, en Gine, en el IMSS, en el mero centro de la ciudad.
I love Monterrey.
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Un text message random de celular decía:
"Fue como si de pronto dejara todos mis problemas reposar, a que les dé la humedad y el sol, y de su contacto tan orgánico erosionaran y se volvieran polvo, tierra. Regresé para sorprenderme al ver a un montón de exproblemas transmigrados, me gusta imaginarlos alimentando a un árbol".
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-Estoy siendo la persona que realmente soy. No cambié. Más bien creo que así no era y ahora sí soy. Ésta soy yo. Y al parecer estoy más cerca de lo que seré por el resto de mis días.
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Siempre, desde niña, me gustaba aguantarme antes de ir a orinar. ¿Sexual? (fancy cupcake para Freud) No sé. Más bien, creo que era algo de último minuto, algo de la expectativa intestinal, bailar con la mano entre las piernas como si ya nada nunca y todo tan apocalíptico. Fui regañada un montón de veces: no te aguantes, me decía mi mamá, seguido de un chingazo para que fuera. Maleduqué mi vejiga, aguanto hasta cuatro cervezas antes de ir al baño, luego me empieza la herencia diabética. Meeeeeeeeeear. Eufónico me-ar. Mear es sano. Mear es sano y eufónico semiótica y simbólicamente: meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeear. Meas y después la epifanía. Sí, esta es yo, this is me, definitivamente.

6 comments:

lamaga said...

No sabés cómo te entiendo, y eso que yo ni ahí con extrañar Mty, y mucho menos querer regresar...pero ¡te recontra entiendo!
Lo del meo, genial. Es así nomás.

Manuel said...

Meada que se aplaza, meada que se disfruta!

Vikram Dharma said...

Aguantando el comentario hasta el final. Ssss, Gaby, Monterrey suena a patria, a destierro. Qué chingón, ojalá yo pudiera hablar así de esta ciudad nefanda.

Vikram Dharma said...

Ah, olvidé el abrazo. Ahí te va.

j. pluecker said...

hmmmmm. la nostalgia...

gabyrotten said...

Pao, Maga, yo sé, El Cono, El Cono, ché. Te mando un abrazote y siempre te pregunto si aún estás en el DF y ¿qué onda con tu publicación? quiero saberlo to-do. Abrazos, linda!

Manuel, debemos hacer una peda donde esté prohibido ir al baño y así nos meamos todos, yo una vez fui a un bar a la orilla del mar, en una piscina en Cancún y aunque no lo crean, yo era la única pendeja que se salía de la alberca a mear... falta de catego, lo sé, nunca había estado en un bar acuático donde a cada rato sueltan esos vapores que "purifican" (ahh, sure) el agua.

Vikram / Franco, el gentilicio. Yo escuchaba un tango de Gardel que me prometía volver, sin embargo huí por la madrugada, con la ciudad dormida. Yo huí.

JP, Juan, nos vemos hoy, güero. Habrá que jotear machín en el CITY. Besos a todos y gracias por signearme, ésos!

LOVE :)