Thursday, August 14, 2014

[ severo sarduy ]













DIARIO DEL COSMÓLOGO1
 (fragmentos)




Estar enfermo significa estar conectado a distintos aparatos, frascos de un líquido blanco y espeso como el semen, medidas de mercurio, gráficos fluorescentes en una pantalla.
            La cura es una ruptura de amarres, de nexos; el cuerpo es libre y autónomo, arrancadas las sábanas.
      Los astrónomos veían cuerpos celestes, esferas incandescentes o porosas, recorridas por cataclismos de nubes carbónicas, rodeadas de anillos, esplendentes o vidriosas; para los cosmólogos fue como para los enfermos: nos conectaron con aparatos en que los astros son cifras que caen, invariables y parcas noticias del universo.

*

Cortarse las uñas, y aún más afeitarse, se convierten aquí en una verdadera hazaña de exactitud, a tal punto es grande el miedo a herirse, a derramar el veneno de la sangre sobre un objeto, sobre un trapo cualquiera que pueda entrar en contacto con otra piel.
            La enfermedad me ha reducido a esta silla de ruedas. Soy un amasijo de huesos y quijada al revés, cubismo vivo, pero he visto lo que pocos hombres, después de los chinos escrutadores remotos y pacientes, que ya lo habían observado con sus “lentes” astronómicas: la explosión de una supernova. Ellos la vieron a través del ideograma pi; yo, en plena noche austral. Seguíamos, en La Silla, el fastidioso programa de observación, pensando en otra cosa, cobijados por el silencio cóncavo y total. De pronto, uno de los astrónomos dio un grito: en reborde de la bóveda, en el gas interestelar, en el plasma difuso del cosmos, algo había estallado con un estampido anaranjado y violáceo, inaudible, inmenso, remoto, algo desde hacia milenios inexistente y cuya explosión nos llegaba hoy. Crepúsculo químico, cangrejo girando con las pinzas abiertas, incandescente aurora boreal.

*




Pienso descosido.




*

Identificarse completamente con algo: con la fatiga. Que no haya bordes, que no haya nada entre ella y yo. Nos absorbemos uno al otro en la mórbida unidad, como dos amebas que se devoran mutuamente, insaciables y enfermas.
            Ahora no hay espectador. Nadie que mire, que nombre o que juzgue al otro; tampoco estado, objeto, ser diferente que afrontar. Todo se funde o se desvanece en la misma sed de unidad.

*

Asumir la fatiga hasta el máximo: hasta dejar de escribir, de respirar.
            Abandonarse. Dar paso libre al dejar de ser.

*

Un herpes en el párpado, que el ojo abierto disimula, una grieta incurable en la comisura de los labios, estigmas anodinos, nimios heraldos de lo irreversible que en su extrema perversión la naturaleza oculta –de ella, y no de su precario saber deriva la malignidad del hombre-. Un rasguño cada día, algo que pueda encubrir la ingravidez de lo cotidiano, apenas una alerta matinal del espejo; pero nunca un zarpazo, un ataque frontal que pueda provocar la defensa del cuerpo. El ingenuo se pudre sin saberlo.

*

Enfermo es el que repasa su pasado. Sabe –sospecha oscuramente- que no lo espera porvenir alguno, ni siquiera ése, miserable, de asistir a los hechos, de estar presente, aunque mudo, a su inextricable sucesión. Se entrega pues, meticuloso, al arreglo de lo pretérito: baraja con ingenuidad causas y consecuencias, dilata o evoca con obstinada recurrencia ciertos eventos, reduce otros a lo trivial, se pregunta por qué son memorables algunos de notoria insignificancia y hasta de cierta vulgaridad.
            El desahuciado deplora la insuficiente función del olvido; quisiera pasarlo todo en claro, reducir sus días a dos o tres sílabas esenciales, que serían como las parcas cifras grabadas en el interior de un anillo, la marca invisible de un paso por la Tierra, la garantía de su singularidad.
            Para él, presente es el dolor del cuerpo, la imposibilidad de marginarlo, de olvidarlo en un rincón oscuro como un mueble destartalado, como un viejo instrumento cuyo disfrute agotamos y cuya armonía no marca más que una infancia de reglas impuestas, de esfuerzo y represión. El futuro, por definición, no existe. El pasado amarra entonces a lo irrecuperable y lo va inmovilizando como a un esclavo atrapado en un red que se estrecha; los recuerdos le hacen creer que son puros objetos de juego, de arreglo, de retoques y arrepentimientos, como las líneas indecisas de un boceto –son, en realidad, las ruinas recientes de una fracasada representación-: van devorando al que los rememora, como una lepra lenta que lo aniquila y corrompe de la cabeza a los pies hasta convertirlo en una ruina orgánica, de la podredumbre piadosa designación.

*

Dios es pródigo en la expiación, desmesurado hasta lo irrisorio en la que condena a los llamados viejos, esos que han perdido para siempre la energía y la voluntad. Lo más humorístico de su torpeza, o de su designio, es que la víctima ignora a la perfección cuál es la falta cometida, cuál el código de premios y castigos, de reprimendas y recompensas a que obedece su damnación.
            Estos desmanes en lo siniestro –también, hay que reconocerlo, en lo maravilloso- son propios de Dios. Se puede incluso suponer que son su verdadera firma.

*

Consigna para los días que siguen, para el tiempo que me quede: ADIESTRARSE A NO SER.

*

Cuando la carencia de energía asalta, o bien cuando, progresiva y solapada va tomando posesión del cuerpo, cada día se pierde la capacidad de hacer algo, cesa o se degrada un don, se corrompe un recuerdo, un nombre propio se tergiversa. Nuestra escritura, por ejemplo, antes equilibrada y uniforme, en la que el pensamiento se encadenaba sin esfuerzo, legible como la partitura en el fraseo de un gran pianista, hoy se desvía de la línea, tiembla, exagera puntos, acentos, banderines y tildes. Todo es borrón, tachonazo incongruente, sanguinaria ballesta. Las letras ameboides surgen solas, sin mano que pueda moderar su aceitosa expansión. Un pájaro de presa, ávido de nuestro propio desperdicio, se esconde en cada trazo.
            Abro las ventanas para no pensar en lo que ocurrirá cuando la carencia vaya acentuándose: el aire no se mueve, no entra, como si en él pesara un sentimiento de amargura y de desolación.
            Lo difícil es eso: pensar en otra cosa. Pasar a algo distinto sin que la amenaza, la imagen agazapada –la de la muerte- vuelva.

*

Se trata de medir la temperatura de las nubes de gas, deshilachadas y lejanas, que se encuentran en el alba, en los confines del cosmos. Si, aunque sea en un millonésimo de grado, esta temperatura es superior a la del resto, se habrá probado el Big Bang.

*

El verdadero infierno consistiría en que hubiera algo –cualquier cosa que fuera- después de la muerte, en que ésta no fuera una cesación, un reposo total.

*

Habrá que escribir un breviario: De la dificultad de morir.

*

Nos entregaron la vida -¿quiénes?- como un don precioso que nunca pedimos y en cuya entrega –el nacimiento- no tuvimos ni la menor participación.
            Llegamos a olvidar la vida, o a considerarla como algo transparente, imperecedero; los sentidos nos distraen de su lento fluir a nuestro lado, de esa corriente en realidad fangosa en que estamos sumidos.
            Así que de repente, un día cualquiera, nos damos cuenta de que el don, la gratuidad de que disfrutábamos nos van a ser retirados: lo anuncia la energía que se pierde, la delgadez inevitable, ese color inhabitado que el sol no logra erradicar.
            Si nos miramos involuntariamente en un espejo, lo que vemos nos hiela: un esperpento apresurado, de pómulos hundidos y cabeza calva, nariz filosa y negruscos labios. Rodea la figura un manchón pintarrajeado, frotado con carbón.
            ¿Qué hacer ante la dádiva que se retira? Lo que nos concedieron sin pedirlo, nos es arrebatado, ahora que lo disfrutábamos, como si lo reclamara, intransigente, su posesor.
            ¿Qué hacer? ¿Implorar prórrogas? ¿Suplicar mendrugos de vida que tarde o temprano irán a dar al traste, al pudridero? ¿Encarnizarse en la cura o en la busca de otras soluciones ofrecidas por medicinas más o menos míticas?
            No. La única respuesta del hombre, la única que puede medirse, por su desenfado, con la voluntad de Dios, es el desprecio: considerar ese don precioso como algo intrascendente, irrisorio, como lo que llega y se va. Sin otra forma de evaluación.
            Queda también, de más está decirlo, otra solución. Precipitar la restitución de la vida, escoger el lugar y el modo para devolverla sin el menos agradecimiento, sin el menor teatro.

*


El cuerpo se convierte en un objeto que exige toda posible atención; enemigo despiadado, íntimo, que sanciona con la vida la menor distracción, el receso más pasajero.
            Según despunta el día comienzan las curas, en un orden inflexible aunque arbitrario, que avanza de la cabeza a los pies, o al revés.
            En las uñas roídas, en la planta leprosa de los pies, entre los dedos que va ganando un hongo blancuzco, microscópico y ladino que luego estalla en forúnculos y placas purulentas, se aplica una pomada antifúngica, untuosa y rancia. Luego hay que envolverlos en bandas de gasa sostenidas por esparadrapos hasta que semejen momias o infantes medievales envueltos y alcanforados contra la peste bubónica.
            En la rodilla: un hueco de bordes rugosos y fondo amarillento, cráter dérmico que ahogan lociones cortisonadas, o techan parches antibióticos.
            Se aplica una preparación hialina y verdosa –olor mentolado y nauseabundo- en una desgarradura persistente, entre el testículo izquierdo, canoso y desinflado y el –ya sin ímpetu ni talla- engurruñado sexo.
            Ejercicios simplones para aumentar la capacidad respiratoria.
            Un tazón de pastillas a tragarse pensando en otra cosa.
            Las encías y la lengua, con algodón y un palillo, se humedecen de un líquido cáustico y desinfectante, que disuade el morbo de toda posible intimidación.
            Afortunadamente, por el momento, no hay nada en la cabeza.
            He aquí, el “menú” de cada día: en los pies, Fongamil, entre los dedos, y Diprosone, en la planta; en la rodilla, penicilina; en el testículo, Borysterol.
            Los tazones diferentes –en uno hay un paisaje marino, quizá tropical, que lo decora y distrae de su contenido- aportan Visken, Nepressol, Depakine Malocide, Adiazine, Lederfoline, Retrovir (AZT) o en su lugar Videx (DDI), Inmovane. El último es sólo un somnífero. Además Cortancyl –en ayunas-, Zovirax, Diffuk y, si es preciso, Atarax.
            El Teldane –antialérgico-, el Doprilane –analgésico- y el Motilium –antivomitivo- son opcionales.
            Una vez por mes pasa un pelirrojo alto y delgadísimo, siempre en camisa de manga y corbata tejida. Carga como puede un aparato pesado, oscuro y cúbico, que parece un acumulador y que de inmediato enchufa.
            Por un embudo de plástico que se enrosca sobre sí mismo, como un trombón reducido, el afectado aspira un vapor antibiótico que lo protege, hasta la próxima visita, de toda afección pulmonar.
            Cuando termina la inhalación –unos veinte minutos-, el practicante desenrosca el embudo, lo envuelve cuidadosamente en un papel y lo bota en el saco de la basura que mañana alguien se llevará.
            Comienza entonces el interrogatorio: “¿Tuvo náuseas, sensación de ahogo, sabor amargo en la boca? ¿Lo han llevado, en el curso del mes, a otro hospital? ¿Fiebre, expectoraciones, vértigo?”
            Recoge y empareja sus planillas impresas y acribilladas de NO. Las ordena escrupulosamente en una maletica arrugada y negra. Fija la fecha y la hora que siguen, como si el hospicio desbordara de actividades mundanas y en la agenda de cada recluido no cupiera una cita más.
            Se inclina para ver los libros que están en la mesa de noche. Observo entonces que trae prendido al cinto, un bip: en cualquier momento pueden llamarlo de urgencia. Alza unas pesadas Obras completas.   
            Deposita con cuidado el volumen; se anima y me comenta que está leyendo algo muy instructivo sobre la evolución de las especies, en que se demuestra, de modo irrebatible, que Darwin se equivocó. El hombre –añade- no desciende del mono, sino que es algo así como su primo hermano. Lo han probado con mandíbulas y colmillos. Y no será, tampoco, el último eslabón de la evolución: quedaremos reducidos y calvos, como lagartos de pie. La ciencia –concluye- se equivoca…
            -Es verdad –le contesto tajante, pensando, más que en lo que me dice, en los parlanchines que manipulan este lugar-, pero de nada serviría, a estas alturas, recurrir a otros sistemas, por naturales que parezcan. Aunque vengan de Oriente. No contribuyen más que a la confusión general.
            Me mira algo escéptico. Saluda muy respetuosamente. Y se va: “¡Hasta la próxima!”

*

Antes disfrutaba de una ilusión persistente: ser uno. Ahora somos dos, inseparables, idénticos: la enfermedad y yo.
            Parece que el embarazo procura esa misma sensación.

*

“Se puede afirmar, en efecto, que San Juan de la Cruz nos aporta los elementos para una crítica de la Experiencia mística. Y esa experiencia, como él la esboza, implica una negación de todo lo que aparece. Todo lo fenomenal se rechaza. La Experiencia mística no puede ser la experiencia de un objeto, en el sentido realista de la palabra. Tampoco es prueba de una presencia. Ya que todo sentimiento de presencia es, aún, un fenómeno.
            “La Experiencia mística es, pues, para San Juan de la Cruz, algo que trasciende al fenómeno, cualquiera que éste sea. Y no hay certeza de lo divino más que cuando nuestras formas de representación no tienen validez. No hay contradicción: no es el mismo yo el que, primero indeciso o desafiante, se identifica luego con un Dios al que declara cuyo.
            “San Juan de la Cruz resume en la palabra noche el carácter de esa experiencia. A través de la negación de los diversos objetos, que éstos sean naturales o sobrenaturales, se insinúa en nosotros eso que ni nuestros sentidos ni nuestra capacidad mental podrían comprender”.
                                             Jean Baruzi, L’intelligence mystique


*

Aquí la vida es algo preciso: la rodea no se sabe si el vértigo de un misterio o la brutalidad de un imposible.


*

Detrás de las apariencias –las de las personas y las cosas-, no hay nada. Ni detrás de las imágenes, materiales o mentales, sustancia alguna. No hay respuestas –ni antes ni después de la muerte- cuando las preguntas se han disuelto. El origen del universo, la realidad del sujeto, el espacio y el tiempo y la reencarnación, aparecen entonces como “figuras” obligadas de la retórica mental.

*

Me tiemblan las manos. Cuando escribo, y en cualquier posición que me ponga, las letras son pataleantes garrapatas. Cuando intento beber, tintinea la taza. No puedo comer nada que tenga que mantenerse en equilibrio en el tenedor: se caen sobre la mesa, víctimas del tembleque, los granos de arroz.
            Me sangran las encías.

*

Basta con que el cuerpo se libere del protocolo social para que se manifieste su verdadera naturaleza: un saco de pedos y excrementos. Un pudridero.

*



(Poemas encontrados en otro cuaderno, junto al Diario del cosmólogo.)






Sentados

uno al otro muy juntos

en el largo pasillo abandonado,

hablan muy bajo

los viejos.

Y apenas miran

el monumento imperial

cuando la luz declina.



*



El pelo raído,

gris la ropa,

se abrazan

temblando de frío.

Pero ya lejanos,

desterrados de sí mismos,

memoria

donde sus dobles se reconocen

alertas.



*

Abrigo de piel rojiza,

pulcro sombrero,

va gesticulando sola;

abre grandes los brazos

para acoger

a un amante invisible

que apresurado vuelve.



La sacude

la energía siempre ajena

de la iluminación o la demencia.

Con la mano abierta

rehúsa un regalo,

sonríe, discute, saluda,

esboza un débil asombro.

Ha reanudado el diálogo

que un día tuvo

                        con el espejo.



*



Con las vísceras sacadas,

con la lengua afuera,

con la boca pintada

de salmuera.



Con los párpados heridos,

con el sexo claveteado,

un coágulo sobre el rostro

pintarrajeado.



Con una cruz,

con una moneda,

con las líneas de la mano

cosidas a la lengua.



Con los ojos tapados,

con los dedos cosidos,

con los pies lacerados.



Con una palabra grabada

en la boca herida;

con la tiza oscura.



Con el semen negro,

con el ojo en blanco,

la osamenta en llama:

                                   locura.





*





I



Cerrar las formas

y, piedra por piedra, los muros

al ruido exterior

y, clausurados,

reposarse en ellos.

Como el eco

de los cánticos

apagándose

en el silencio,

                        el uno.



II



Se miran los dedos,

algo tejía y destejía

solo en la camioneta azul.

Detestable manía

de cortarse las uñas,

calcular los impuestos

o leer las noticias

a la puerta del templo.

(Desde el bar de enfrente

se escucha el órgano

cuando la lluvia cesa)



III



Al vacío central

su movimiento

debe la rueda;

al blanco

su fulguración

el color.

Alguien tose en la plegaria,

pasa un pájaro:

                        inconcebible el silencio.



*



FELICIDAD



En el campo,

escuchando la lluvia nocturna,

la recia lluvia del otoño,

el viento de la costa siempre cercana.

Sin que nada pueda moverse en la cama:

impedido

                        por dos gatos.



*



Desechar la ropa.

Frotarse con alcohol las manos.

Lavarse el pelo.

No usar perfumes; baños de agua caliente,

yerbas.

Para expulsar así

de los poros

                        el olor de la muerte.



*



A la luz sin peso,

al día sin bordes

ni comienzo,

los ojos voy a abrir.

Cesar del pensamiento,

sustraída la imagen,

su brutal sucesión,

y hasta el deseo

-el último en partir,

el heredero-.

Pendiente abajo

hacia el no ser,

donde no se manifiesta

divinidad alguna

ni gama alguna de color.

Ni blanco.

Ni silencio.

Cerrar los ojos

a la luz, a toda imagen posible.

Observar en silencio

sin aprobación ni condena

cómo se desvanecen

asentimientos, recuerdos,

representaciones mentales,

oscuridades, afectos.



Burdo emblema del vacío,

permanecer en ese frágil cero

-ni siquiera el sentimiento

de una presencia otra-.



Adiestrarse a no ser.

Fusionar con eso.












1. Pájaros de la playa, 1993.


Monday, July 28, 2014

[ severo sarduy ]






 {dentro del templete del f.f.a. (Fist Fucking of America), emprendía la exégesis del puño}












El universo -recitaba el enano como si estuviera en una habitación hexagonal y blanca, acariciando un pelícano atragantado con un salmón coleante-, es obra de un dios apresurado y torpe. Su pretensión lo llevó a construir cosas sublimes, rosadas y con pisos, como un cake helado de La Gran Vía; también le salieron -añadía, señalando con un índice oscilante, de falanges hinchadas como canutos, a la Tremenda, con una musaraña repugnante, como si le pegaran a la cara una papaya abierta- mamarrachos como éste: un pedazo de carne con marvelline en los ojos. Nuestro propósito -concluía exaltado-: el caos total. Terminar con esta jarana mal gusto que todo rememora, desde las auroras boreales hasta la tortilla tahitiana. 

















Maitreya, 1978.

Thursday, July 10, 2014

[ severo sarduy ]










Son fluorescentes, son de acetileno, son tambores que imantan pájaros, son helicópteros, son sillas en el fondo de un acuario, son eunucos obesos con los sexos diminutos entre flores rosadas, son pirañas, son ángeles leprosos que cantan "Metamorfosis, metamorfosis". 


















Thursday, June 26, 2014

Work BITCH

(o porque una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma... en final cut)
ámolo parasiempre. I do.


                                                                                                                                 vía JL









Tuesday, June 17, 2014

'Ego Maniac' by Kyra




  





Saturday, June 14, 2014

'Lazaretto' by Jack White




:)









Monday, June 09, 2014

"Obras Cumbres" by Sergio Ernesto Ríos.


















IV


Yo, Nodriza Umbilical de los corredores, execro y desdigo: que el vendaval del bosque no tenga raíces aquí, ni sea tu árbol un cepo corvado; que las baldosas se bañen como peces impávidos y nunca repitan el cinismo del eco; que deshielo en los espejos se interne con una caducidad vaga; que el camafeo de tus renuncias no cifre un lado parásito; que desde las mutaciones del hartazgo restes anécdotas de silencio y te invada el párpado voraz del sueño con su espesura de oro aterido y que con sus estatuas entredichas como dandeleones canos prolongue la ineptitud de las horas; que el revés de tus preguntas, Pupila de la Endecha, se consuma en el menstruo de cien luciérnagas, en el abrazo quelícero de cualquier ayuno, en el rocío ensordecedor que te circunda.





( de Ramas en estampida delante del cielo )






Monday, May 19, 2014

WE Exist by A.F.



(you're down on your knees, begging us please, praying that we don't exist)




  




('cause we do it like thissssssssssssss)





Friday, May 09, 2014

"¿Soy un monstruo o esto es ser una persona?" @Entropy



El monstruo se resiste a cualquier clasificación construida en la
jerarquía o en la mera oposición binaria y, en cambio, exige un sistema
que le permita polifonía, reacciones mixtas (diferencia en la igualdad,
repulsión en la atracción) y resistencia a la integración
[…] la
existencia del monstruo es un reproche al límite y al encierro
[…] La
geografía del monstruo, colmada de repulsión hacia los métodos de
organización del conocimiento y la experiencia humana, es una expansión
del riesgo y, por lo tanto, siempre se disputa el espacio cultural
.
               Jeffrey Jerome Cohen, “Monster Culture”.
.


Desde la invención de la palabra monstruo, es decir, desde su composición etimológica, se le impuso una función social: la de comunicar al pueblo la voluntad de los dioses (monstrat futurum, monet voluntatem deorum: muestra el futuro y nos advierte de la voluntad de los dioses); voluntad generalmente punitiva. Conforme el convencionalismo, la figura del monstruo fue democratizándose, aunque continuó siendo el mensajero de la desgracia, de la tragedia, como efecto de comportamientos que atentaran la armonía de lo establecido. Amplió su estafeta institucional hacia el imaginario de la ética, el monstruo se convirtió en un otro. Desde la esfinge del Monte Ficio, en Edipo, hasta el Chupacabras, la aparición del monstruo es una metáfora que refleja las complejidades de cada época: los aliens en la Guerra Fría, el revival de los vampiros post-sida y ahora el auge de los zombies (Jerome Cohen, autor del texto que utilizo como epígrafe, propone un entendimiento de la diversidad cultural a través de los monstruos que cada idiosincrasia ha creado o sincretizado: historia, raza, geopolítica, creencias y necesidades, circunstancias). El monstruo ha sido todo lo opuesto a lo agradable y la comodidad, no puede domesticarse, y si pudiera, entonces dejaría de ser un monstruo (pese a las intentonas de redimirlo: el monstruo como double agent en apologías androcéntricas). En este sentido, las “reglas” de la monstruosidad parecieran intransigentes.

Ondina
Acrílico y grafito sobre tela. 195 x 130cm.



En la obra Unheimlich, Imaginário Popular Brasileiro, del brasileño, Walmor Corrêa, el artista propone una perspectiva inédita o acaso muy poco transitada de reconocer o reconocernos en el monstruo. El título de esta serie hace referencia al concepto acuñado por Sigmund Freud en el texto homónimo, Das Unheimliche [2]. En su ensayo, Freud propone el concepto unheimlich como efecto de una disonancia cognitiva suscitada por todo aquello que nos es familiarmente extraño, lo entrañable reprimido, lo que genera una incertidumbre intelectual o una lógica desconcertada (en el campo de la lingüística, Julia Kristeva dice que un unheimlich se produce cuando el símbolo deja de ser símbolo y reviste toda la eficiencia y toda la significación de lo simbolizado […] el signo no es vivido como arbitrario sino que asume una importancia real […] y su arbitrariedad se desmorona en beneficio de la imaginación [3]). En Unheimlich, Imaginário Popular Brasileiro, Corrêa parte de esta premisa freudiana, aunque añadiendo otras reflexiones y nuevas interrogantes. Amplificando su campo semántico, ergo, sus posibilidades de existencia, se refiere a ellos no como monstruos sino como seres o entidades. Y no, esta forma de referencia no se reduce a lo políticamente correcto, pues no hay en Unheimlich un discurso redentor o apología, sino una búsqueda por la apertura de circunstancias, nuevos alvéolos, desocupados alvéolos, otros ángulos de percepción que no respondan sino que generen cuestionamientos inéditos en nuestra lógica desconcertada...

Wednesday, May 07, 2014

Acción Profética














( en honor a la matrix mater dei et spes nostra: Giuseppe Campuzano )












Monday, May 05, 2014

'A far l'amore comincia tu' di Raffaella Carrà...




es mi luna llena y mi kryptonita (y mi jadarita).


 





Hace unos días me regalaron el single de promoción en 7"  =ƎE=




Saturday, May 03, 2014

'Germ Free Adolescents' by X-ray Spex







  










Thursday, April 17, 2014

La Luz // Damp Face ep







  








Friday, March 21, 2014

ENTROPY



/ ENTROPÍA

Entropy es una nueva publicación en línea de contenidos literarios y no literarios. Esta nueva página busca la participación e involucramiento de las distintas comunidades literarias para hacer de Entropy una propia comunidad. La publicación busca generar un espacio para las ideas de todo tipo y, en torno a ellas, ejercer un diálogo plural. Estaré colaborando con Entropy como editora y escritora, así que todas las ideas, dudas, posibles participaciones y comentarios serán bienvenidos en gaby@entropymag.org

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Thursday, March 20, 2014

'The Root' de Kim Deal




 









premiere del nuevo video The Root, del proyecto Solo Series de Kim Deal.

Tuesday, March 18, 2014

Monday, March 10, 2014

[ paulo leminski ]





Cualquier piedra en Europa
es sospechosa de ser
más de lo que aparenta.


Felices las piedras de mi tierra
 que nunca fueron sino piedras.
Piedras, la luna las enfría
 y el sol las calienta. 


















Litografía. "Aviso a los náufragos". Calamus Editorial, 2006. 

Tuesday, March 04, 2014

Are you mine? by Kim Deal.



Sí, no es precisamente justo y tampoco mi estilo la comparación facilona y sin circunstancias. A estas alturas de mi vida he entendido humildemente que todos los organismos del mundo son necesarios y que hay, en torno a ellos, infinidad de circunstancias con las que no siempre empato (la imposibilidad deleuziana del lenguaje). Pero mi admiración por Kim Deal me hace compartir el siguiente video de su nuevo proyecto en solitario, que es el argumento a su salida de Pixies. El single, Are you mine? fue lanzado en julio de 2013 y el hermoso origen de la canción es el siguiente (en palabras de Kim Deal): 
"Vivo con mi madre quien padece Alzheimer.
En casa, (mamá) me detendría poniendo su mano en mi brazo, preguntando cariñosamente: ¿Tú eres mía?
Y yo le respondo: Sí, mamá, yo soy tuya."

En Are you mine?, Deal apunta el detalle de que los salpimenteros que aparecen, fueron de su abuela. Traigo, desfasadamente, a colación, como doppler, el proyecto Solo Series de Kim Deal para entender los estragos, las secuelas de su ausencia, su importancia musical, y las abismales diferencias entre el diseño, el entretenimiento y el arte. Kim Deal es una artista que utiliza la música como plataforma creativa.





greens and blues by Pixies (o breves instrucciones para lanzar una vaca por un acantilado)





He considerado al siguiente video como un epítome para ejemplificar los terribles estragos de una ausencia. Pixies suena terrible. Es decir, la canción no es mala, tendría grandes ventajas en la radio*, la banda puede atraer nuevos fanáticos, otras generaciones, ampliar su rango horizontalmente con estas predecibles variaciones y sus sonidos más fáciles, unas bonitas melodías... pero no cuando tu banda son los Pixies. La ausencia de Kim Deal no es un alvéolo: es una devastación. Ora sí que ironically, DEAL with her absence.







*Pareciera que los compositores de los jingles de Slim (el globo aerostático se eleva lentamente y desde su perspectiva vemos que como él, hay miles, millones, milesdemillones, alegoría de concentración y monopolio: un solo territorio) están trasgrediendo las fronteras de la mercadotecnia. Se mamaron, esa canción bien puede fondear cualquier nuevo plan de telefonía.

Wednesday, January 29, 2014






 
















Monday, January 20, 2014

up on the sun







La película termina con la mujer saliendo de una oficina improvisada en medio de un paisaje de tocones. Ha firmado el contrato que la acredita como taladora en un aserradero. Después de varios simulacros durante la capacitación, se dispone a cortar su primer árbol. Por el viraje de la cabeza, especulamos que está eligiendo el inicio de su deforestación. O quizá está intentando memorizar la imagen completa, cuando al apilar los troncos la sustancia viva se convierta en abstracción. O tal vez sólo los esté contando en intuitiva matemática para resolver el tiempo traducido en energía traducida en el desgaste que es el contenido neto de la acumulación de errores (o la función exponencial de la experiencia) divididos por circunstancias. No podemos verle la mirada porque a la mirada cubren unos lentes protectores y a la mica de éstos una cortina de vaho efecto del llanto o de la temperatura o de la mezcla de ambos. Un ademán nos hace saber que no lo postergará más y simultáneamente, cuando jala el yoyo de arranque de la motosierra, los acordes de una guitarra sustituyen el sonido del motor: salpica aserrín la mella. En fade-in negro sucede el canto en transición a los créditos.









Wednesday, January 15, 2014

[ paulo leminski ]









Ópera fantasma 





      Nada tenho. 
Nada me pode ser tirado. 
      Eu sou o ex–estranho, 
o que veio sem ser chamado 
      e, gato, se foi 
sem fazer nenhum ruido.



Ópera fantasma 





      Nada tengo. 
Nada me pueden quitar. 
      Soy el ex–extraño, 
el que vino sin ser llamado 
      y, gato, se fue 
sin hacer ningún ruido.
















Aviso a los náufragos (traducción y selección de Rodolfo Mata). Calamus Editorial, 2006.



Monday, January 13, 2014

[ jaime sáenz ]










De anterior época a mi origen sólo conservo de ti el
temor de nacer y hacer nacer, y el de estar muerto y que
otros mueran o estén muertos,
















Thursday, December 19, 2013

[ rainer werner fassbinder ]









Una vez soñé que estaba caminando en un cementerio y de repente noté algo extraño: las inscripciones en las tumbas no eran como las que conocía. Usualmente lees: “Nació en 1918, murió en 1968” o “Nació en 1927, murió en 1975”, pero las fechas sobre estas tumbas decían: “1970-1972” o “1965-1966” o “1954-1957”; nadie ahí parecía haber vivido más que un par de años, algunos eran incluso más jóvenes, habían cumplido apenas unos pocos días de vida: “febrero 18 a marzo 11” o “mayo 19 a junio 5”, otros unas pocas horas solamente. Mientras intento averiguar porqué este cementerio es tan extraño, de repente veo frente a mí a un hombre muy viejo: es el jardinero. Le pregunto cómo es que ha llegado a ser tan viejo cuando todos allí murieron tan jóvenes. Se ríe, mueve la cabeza y dice: “No, está usted en un error. Las fechas no corresponden a la duración de vida de esas personas, sino al tiempo en que tuvieron a un amigo de verdad”.








Un año con 13 lunas (In einem Jahr mit 13 Monden, 1978).



Tuesday, December 17, 2013

"El Planeta Salvaje"








Dir: René Laloux
Título original: La planète sauvage
Guión: René Laloux y Roland Topor, basado en la novela Oms en serié (1957) de Stefan Wul.
Año: 1973
País: Francia / Checoslovaquia.
Duración: 72 minutos.
Idioma: francés.
Subtítulos: español.






Monday, December 02, 2013

El don de la enfermedad





Hace dos días se cumplieron 16 años del fallecimiento de Kathy Acker.



En agosto de este año, participé como editora invitada en la publicación {outward from nothingness}, en donde la frase “Health is the lusting for infinity” de Kathy Acker, detonó la posibilidad de contenidos para mi participación. El primer texto fue la traducción de un artículo que Kathy publicara en The Guardian, a principios de 1997 (falleció el 30 de noviembre del mismo año, en la ciudad de Tijuana). El texto original se titula “The gift of disease” y es un testimonio literario sobre el proceso de su enfermedad, una vez que la autora fue diagnosticada con cáncer de mama. Volver a publicar el texto en inglés y publicarlo por primera vez en español, no habría sido posible sin la generosidad de Matias Viegener, que nos permitió publicarlo en ambos idiomas; y a la lectura y comentarios que de mi versión en español hizo el escritor y traductor, Efrén Ordóñez Garza. Transcribo aquí la primera parte y debajo adjunto dos links que corresponden a las segunda y tercera partes, mismas que también pueden ser consultadas/leídas en inglés.






 El don de la enfermedad
                                                          Kathy Acker


Voy a contar esta historia como me la sé. Incluso ahora, me es extraña. No tengo idea de porqué la estoy contando, pues nunca he sido sentimental. Tal vez lo hago sólo para decir que sucedió. Me diagnosticaron cáncer de mama en abril del año pasado. Había tenido un historial de quistes de pecho pero, hasta ese momento, ninguno había sido maligno. La biopsia reveló que la masa implicada tenía menos de cinco centímetro de diámetro.
A diferencia de la mayoría de las historias médicas, el horror de ésta sucede al principio y gradualmente terminará el miedo.
La mayoría sucedió en Estados Unidos. Las partes en Gran Bretaña pueden ser otra historia.
Puesto que encontraron células cancerígenas en las orillas del tejido que me fue extraído, mi cirujano me dijo que tenía dos opciones: ya fuera una lumpectomía con radiación o una mastectomía semi-radical, sin radiación. Dado el tamaño de la masa y los hallazgos en su investigación, me dijo que, acorde a las estadísticas, había solamente un 30% de posibilidad de que el cáncer se hubiera metastaseado o extendido alrededor del tejido circundante. Y que si no, no necesitaría quimioterapia.
Me aterraba el cáncer, pero le temía más a la quimioterapia.
En aquel entonces, trabajaba como profesora invitada en una escuela de arte, así que no calificaba para tener prestaciones médicas. Y como no tenía seguro médico, los gastos correrían por mi cuenta. La radiación costaba $20,000 dólares; una sola mastectomía cuesta, aproximadamente, $4,000 dólares. Por supuesto, habría gastos adicionales. Elegí la doble mastectomía, pues no quise quedarme con un solo seno. El precio era $7,000 dólares, podía costearlo. No me interesaba la reconstrucción de senos, y no costaba menos de $20,000 dólares, al igual que la quimioterapia.
Según las estadísticas, en el área de la Bahía de California, donde vivía en aquel entonces, una de cada siete mujeres estaba siendo diagnosticada con cáncer de mama. Una destacada nutrióloga, amiga mía, me dijo que los expertos, extraoficialmente pronostican que estas cifras crecerán de una a tres, y que The Center For Disease Control, en Atlanta, Georgia, ha sido convocado para investigar al respecto. Nada de esto ha salido aún en los medios.
Según cifras oficiales, los índices de cáncer de mama en el Norte de California, son los más elevados del mundo. Además, no se sabe porqué tantas mujeres, profesionales blancas en su mayoría, están desarrollando cáncer de mama.
El cáncer de mama es un gran negocio para la medicina occidental. Las armas y la medicina son las principales industrias de los Estados Unidos, la investigación y el tratamiento de cáncer son los pilares de esta última.
Tras haber sido diagnosticada con cáncer, consulté con mi acupunturista, que también era médico, y con mi nutriólogo. Ambos me habían atendido durante seis años. El nutriólogo me recomendó una dieta rica en antioxidantes. El acupunturista me dijo que no podía hacer nada, pues la acupuntura nada tiene que ver con el cáncer.
Me sometí a la doble mastectomía tres semanas después, a finales de abril, en el mismo lugar donde me hicieron la biopsia, uno de los mejores hospitales en San Francisco. Incluso la sala de espera a la que fui escoltada –después de prepagar todos mis gastos-, se sentía cálida y segura. Atisbé las instalaciones: un teléfono y una televisión, un clóset donde colgar mi ropa de calle, un baño privado. Las enfermeras que me visitaron para hacer las pruebas preliminares necesarias y demás preparativos, se portaron amables y amistosas.
Una de las enfermeras me dijo que la operación se había retrasado una hora. Diez minutos después, me llevó –en silla de ruedas, aunque yo me sentía bien- a través de salas, un elevador, más salas, hasta el borde de la puerta de un segundo elevador. Las paredes y la decoración a mi alrededor eran encantadoras: madera y colores rojo oscuro.
Luego, una enfermera, a la que no había visto antes, me llevó a través de dos enormes puertas contiguas al elevador, hacia una sala sin calefacción. Varias figuras con gorros e indumentaria verdes pasaron a mi lado. Estando ahí, una de las figuras verdes añadió un preanestésico en el suero conectado a mis venas. Tan pronto como introdujo el líquido, sentí un escalofrío progresivo alrededor de la base del cráneo. El cerebro con náuseas. Sabía que no quería estar ahí. Entonces me di cuenta de que no podría escapar sólo porque había cambiado de opinión.
Mientras esto sucedía, me pusieron un gorro verde en la cabeza, un gorro como de baño, similar a esos que traían todas las figuras a mi alrededor. Cayó sobre mis ojos: no podía ver. Pusieron cinta adhesiva alrededor de la joyería que no pudieron remover y en la piel adyacente. Estaba siendo reducida a algo que no podía reconocer.
La habitación contigua era grande y más fría que la sala. En medio había algo que era parte mesa y parte cama. A ésta estaban conectadas unas máquinas que parecían animales del Dr. Seuss. Me dijeron que subiera y me acostara de espaldas.
Quiero describir, tan exacto como me sea posible, lo que es experimentar los métodos de la medicina convencional para el cáncer. Sin embargo, estoy omitiendo los detalles más horrorosos.
Me abrocharon unas correas gruesas alrededor de mis brazos y piernas, luego las apretaron. Me recuerdo preguntando:
“¿Por qué hacen esto?”
“Porque no queremos que se haga daño a sí misma”.
Mientras trataba de entender cómo es que podría causarme daño a mí misma estando sedada, me pusieron en el torso unas ventosas rojas conectadas a unos cables de acero. Una de las figuras me preguntó cuándo fue la última vez que comí. Antes de la medianoche, tal como me dijeron, respondí. Preguntaron sobre la ingestión de líquidos. Recordé que había tomado un trago de agua al levantarme. La persona que me estaba haciendo las preguntas y anotando mis respuestas en una libreta, me dijo que yo estaba en peligro ya que, habiendo tomado agua, podría vomitar durante la operación y, debido a la anestesia, ahogarme en mi vómito.
Estaba aterrada.
Recuerdo que lo primero que hice cuando recobré la consciencia, fue intentar pararme porque quería salir de ese hospital lo más pronto posible. No iba a pasar ahí la noche y, aunque quisiera, no podría, ya que sólo se le permitía quedarse a la gente con seguro médico. Pero no pude ponerme en pie. Abajo estaba mi amante, esperándome en un taxi. Un enfermero me llevó hacia el vehículo, mientras yo luchaba contra la náusea.
Recuerdo que lo que sucedió después fue como si hubiese estado en una obra de teatro. Mi cirujano me dijo, antes de la operación, que podía comenzar a hacer ejercicio al día siguiente. Pero dos días después, aún no podía mover el brazo izquierdo. Ese día tenía una cita en el consultorio del cirujano para recibir mi reporte patológico. Conduje hasta ahí en mi motocicleta, con mi amante atrás.

En el consultorio médico:
Mi cirujano: Quitamos el resto del tejido del pecho y no había cáncer.
Yo: No está mal.
Mi cirujano: Pero debo decirle que quitamos ocho ganglios linfáticos y seis de ellos mostraron signos de cáncer. Quiero explicarle la situación. Todos nos vamos a morir…
Yo, interrumpiéndolo: Usted me dijo que la posibilidad de que el cáncer se hubiera extendido a la linfa era mínima…
Mi cirujano: Eso fue antes de la operación. Ahora las cosas son distintas. Le explicaré para que entienda. Todos nos vamos a morir. Algunos de nosotros vamos a morir en veinte años, algunos en cinco…
Yo, interrumpiéndolo: ¿Me está diciendo que estoy a punto de morir?
Mi cirujano: No. No le estoy diciendo que está a punto de morir. Quiero que entienda la situación. Hay una gran probabilidad de que usted salga de aquí y nunca vuelva a tener nada que ver con el cáncer.
Yo: ¿Qué tanta probabilidad?
Mi cirujano: Según las estadísticas, en su etapa de cáncer hay un 60% de probabilidades de que no reaparezca. Si se somete a la quimioterapia, acorde a las estadísticas más confiables que tenemos, esta probabilidad se incrementará en un 70%.
Mi amante: ¿Sometiéndose a quimioterapia sus probabilidades se incrementan sólo un 10%?
Mi cirujano, con tristeza: En su etapa, no conocemos ninguna otra forma de tratar el cáncer, salvo la quimioterapia.
Yo: Hábleme del cáncer y los ganglios linfáticos. Si mi cáncer está tan avanzado, ¿cómo es que no había ningún otro tipo de cáncer en el pecho? ¿No son los ganglios linfáticos los filtros del cuerpo? ¿No puede ser posible, dado que he estado en una dieta súper alta en antioxidantes desde que descubrieron el tumor, que los ganglios linfáticos hayan estado haciendo exactamente lo que se supone que deben hacer? ¿No podrían haber estado registrando el cáncer porque han estado limpiando las células enfermas?
Mi cirujano: Desafortunadamente, los estudios –y he leído los mejores-, indican que no hay conexión entre la dieta y el cáncer. Lo mismo pasa con la contaminación ambiental. La verdad es que no sabemos lo que causa cáncer.

He contado esta conversación con la mayor precisión posible, solamente para llegar a un punto, el de la asimilación. Al salir del consultorio, me di cuenta que de permanecer en manos de la medicina convencional, pronto estaría muerta, más que enferma, sería carne. Ya que la medicina convencional estaba reduciéndome rápidamente de un cuerpo que era solamente material, a un cuerpo sin esperanzas y, por ende, sin voluntad, en una títere que, separada por miedo de su imaginación y visión, haría lo que le dijeran.
Diré esto de otra manera. Cuando salí del consultorio del cirujano, pensé que estaba a punto de morir, de morir sin tener ninguna idea del porqué. Mi muerte, y por ende mi vida, serían un sinsentido.
[fin de la primera parte]







Wednesday, November 27, 2013

Into the sun by CSS












[ fredric jameson ]









it would be better to say that memories are first and foremost memories of the senses, and that it is the senses that remember, and not the person or personal identity.










Tuesday, November 05, 2013

Afterlife by A.F.




En estos últimos días he estado escuchando el Reflektor de Arcade Fire. Contaminada, sí, unpoco (sí) por las malas críticas, (sí) estaba lista para sacar mi rifle desmitificador y rafaguearlos y asesinar otro poco de mí sin piedad. Pero no. Soy (he sido, sigo siendo) una rata de Hamelín (dispuesta a ahogarse en el Weser o en el Río Tijuana) que asimila el sonido como sus convicciones (aunque éstas no parezcan ser las convicciones de un iracundo y sobresimplificador grupo de hipsters antihipsters). Antes de alcanzar la inexorable orilla, escribiré mis impresiones. Mientras aquí Afterlife dirigido por Spike Jonze:





*Fe de erratas: Cuando vi el video de Reflektor (que btw, sigue sin convencerme del todo), dije, pensé, casi estaba segura, que Sarah Neufeld no participaría en este nuevo material, pero he dado fe de que sí. Y no hay una palabra en nuestro idioma para la alegría que da un error.

Monday, October 07, 2013

"Today, and only today, in eternal recurrence, I am waiting again for the feeling of death".















Frase and footage tomados de un hermoso proyecto de Janice Lee




Wednesday, October 02, 2013

[ lászló krasznahorkai ]






descubrió, después de calar la terrible complejidad del mundo, que éste no existe, más sí, en cambio, todos los pensamientos e hilos de pensamientos sobre él, es más, descubrió que sólo éstos existen en miles y miles de variantes: existen en cuanto miles y miles de imaginaciones del espíritu humano que describe el mundo, es decir, dijo, en cuanto meras palabras, en cuanto Verbo que flota sobre las aguas, o sea, añadió, quedó claro de pronto que era un error considerar que la suposición de lo correcto daba como resultado elegir lo correcto, puesto que no tenemos que elegir, sino que hemos de calmarnos, no debemos elegir entre lo correcto y lo incorrecto, sino constatar tranquilamente que no se nos ha confiado nada, comprender que el acierto de ninguno de los sistemas de pensamiento depende de su verdad, ya que no existe nada que nos permita comprobarlo, sino de su belleza, y es la belleza la que genera la fe en su acierto [...] la toma de consciencia de la inconmensurable importancia de la fe, la comprensión repetida de aquel antiguo saber de que el mundo es creado y sostenido por la fe en él y abolido por la desaparición de dicha fe








Guerra y guerra. (Tr. Adan Kovacsics. Acantilado, 2009.)


adelanto de Reflektor de AF


Dirigido por Roman Coppola para SNL 

  • Here comes the night time
  • We exist
  • Normal person










Thursday, September 26, 2013

[ theodor adorno ]




El que miente se avergüenza porque en cada mentira tiene que experimentar lo indigno de la organización del mundo, que le obliga a mentir si quiere vivir [...] La mentira, que una vez fue un medio liberal de comunicación, se ha convertido hoy en una más entre las técnicas de la desvergüenza con cuya ayuda cada individuo extiende en torno a sí la frialdad a cuyo amparo puede prosperar.







Monday, September 23, 2013

my misery* loves company












 *Misery is a butterfly, that is to say: my butterfly loves compay.

Tuesday, September 17, 2013

amor, my friend. Buen viaje.










It's just a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection of a reflection





(o cómo espantar a Borges con un disco ball)


Reflektor es el tema con que Arcade Fire decidió promocionar su cuarto material que será lanzado en octubre (la participación de David Bowie en los coros ha sido tomada [sobrevalorada] como el "special dust" de la canción [a ver, sí: David Bowie, que canta en tooodas las canciones que sus compitas le piden]: c'mon, es un buen wink pero no es lo máximo: get over it!). El video fue dirigido por Anton Corbijn y parece que en este nuevo material no participa Sarah Neufeld. Estaré esperando el lanzamiento del disco, a mí me gusta Arcade Fire (soy ferviente), admiro su neotenia, los riesgos que la banda ha ido tomando y la evolución de su sonido desde el Funeral hasta The Suburbs. El video es bonito pero no sorprende, sobre todo cuando nos han bienacostumbrado a la constante ruptura en sus últimos videos (las dinámicas de la banda con el seguidor-espectador-escucha en We used to wait y Sprawl II, por ejemplo, además de aquel primer concierto gratis en vivo por Vevo); en la cerebral balanza simbiótica de las cosas: la canción lo supera.


 








Monday, September 16, 2013

Posibles Narrativas @Colima







Tuve la oportunidad de regresar a Colima, esta vez para impartir el taller: Posibles Narrativas. La experiencia fue entrópica, yo sugerí las formas y mis colaboradores (escritores/artistas) crearon los contenidos: llevamos a cabo la escritura. 









Los días transcurrieron entre emocionantes conversaciones sobre cómo abordar la ficción, ejercicios, películas, interpretación de sueños y libros que nos han modificado la percepción de la vida, de la literatura y que han influido en las distintas etapas de nuestras respectivas escrituras. 






Agradezco a los organizadores de la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima, a los participantes y gente de La Artería por hacer posible el taller y ser tan buenos anfitriones. Tengo varias excusas para regresar de nuevo a Colima y beber tuba, visitar Cuyutlán e ir al volcán.

 



 

Monday, September 09, 2013

'Colonizadas' de Diamela Eltit



(El presente cuento fue tomado -vilmente- de la antología "Excesos del cuerpo -Ficciones de contagio y enfermedad en América Latina-", compilada por los venezolanos Javier Guerrero y Natalie Bouzaglo y publicada en una de las mejores editoriales que tenemos en castellano: Eterna Cadencia) (Aquí una malteada de reseña para Outward From Nothinghness sobre la citada antología) (Adjunto también un archivo en audio de la UNAM, en donde Diamela Eltit da lectura a "Colonizadas", o sea que puede ser leído y escuchado al mismo tiempo: yo me amaría) (No está de más confesar que Diamela Eltit is my kryptonite)

AUDIO



TEXTO