Thursday, February 16, 2017

Tuesday, January 24, 2017

Romam Vado Iterum Crucifigi (o épica de la desgracia en VHS)





—I like to remember things my own way [...] Not necessarily the way they happened.

Fred Madison en “Lost Highway” (David Lynch, 1997).




Este recuerdo no es la reinterpretación de un suceso concreto, sino la memoria de imágenes dadas por una película casera: horizontales líneas de ruido blanco superpuestas en el origen. Pese al deterioro de la cinta, en la pantalla se percibe un día soleado. No, no son brillantes colores los que delatan el estado climatológico, son los gestos de una muchedumbre exhausta que improvisa sombrillas con lo que tiene a la mano. Y algunos en la mano tienen vasos de coca con hielos, bolsas de papas fritas curtidas de limón y salsa, rebanadas de frutas con chile en polvo; y es probable que entre estas manos haya alguna que sostenga una furtiva cerveza envuelta en papel periódico. Es probable, pero esto no podría constatarse en el video, sólo en la conjetura que de él hace la memoria. Incluso, si el recuerdo tuviera mejor definición, podríamos especular pretensiones de huída ante el retraso del evento. La espera ha sido sólo unos minutos pero el sol sobre la piel traduce horas. La multitud está ansiosa y expectante, lentamente cocinándose en sus jugos para ver el espectáculo. Aunque ya sepan de qué va, aunque se haya repetido cada año. Cada año la rutina de aguardar pacientemente, sentados en las hieleras, en los cofres de sus carros, mientras la lixiviación del chile en polvo al contacto con la humedad de las frutas sucede... [continuar leyendo]












En el #200 de la Revista Punto de Partida, Joel Flores hizo una compilación a la que tituló Diez cuentos de narradores nacidos durante la década de los ochenta; en dicho número aparece una de mis épicas de la desgracia en VHS: Romam Vado Iterum Crucifigi (aka Domine, Quo Vadis?), entre un catálogo de cuentistas mexicanos ochenteros. El número fue ilustrado por el talentoso artista visual Santiago Robles. Give it a try! :) 




 

Saturday, January 21, 2017

Alice Bag @ The Casbah




 
NO MEANS NO!!


 




 &




WHITE JUSTICE (doesn't work for me!)

    





                                           
                  




💓💪

Wednesday, December 14, 2016

Friday, December 09, 2016

'A hora da Estrela / La hora de la estrella / The Hour of the Star'






Dirección: Suzana Amaral.
Basada en la homónima novela (1977) de Clarice Lispector.

Para festejar telepáticamente el intergaláctico fin de semana en honor a Clarice Lispector, a 96 años de seu nascimento y en su trigésimo noveno aniversario luctuoso.
12/10/1920-12/09/1977




 










[ elena ferrante ]










Usó precisamente “desbordar”. Fue en esa ocasión cuando recurrió por primera vez a ese verbo, se afanó por explicitar su sentido, quería que entendiera bien qué era el desbordamiento y cuánto la aterrorizaba. Me apretó la mano con más fuerza aún, gesticulando. Dijo que el contorno de los objetos y las personas eran delicados, que se rompían como el hilo del algodón. Murmuró que para ella siempre había sido así, un objeto se desbordaba y llovía sobre otro, en un disolverse de materias heterogéneas, un confundirse y mezclarse. Exclamó que siempre había tenido que luchar para convencerse de que la vida tenía bordes sólidos, porque desde niña sabía que no era así —de ninguna manera era así—, y por ello no conseguía fiarse de su resistencia a golpes y empujones. Al contrario de lo que había hecho hasta un momento antes, le dio por pronunciar frases excitadas en abundancia, a veces amasándolas con un léxico dialectal, a veces tomándolas de las mil lecturas hechas de jovencita. Murmuró que no debía distraerse nunca; si se distraía, las cosas verdaderas que la aterrorizaban con sus contorsiones violentas y dolorosas tomaban la delantera y se imponían a las falsas que, con su decoro físico y moral la calmaban, y ella se hundía en una realidad emborronada, gomosa, y ya no conseguía dotar a las sensaciones de contornos nítidos. Una emoción táctil se disolvía en una visual, una visual se disolvía en una olfativa, ah, qué es el mundo verdadero, Lenù, lo hemos visto ahora, nada nada nada de lo que pueda decirse definitivamente: es así. Por eso, si ella no estaba atenta, si no vigilaba los bordes, todo se escapaba en grumos sanguinolentos de menstruación, en pólipos sarcomatosos, en fragmentos de fibra amarillenta.










La niña perdida (Ed. Lumen: 2016) 









Tuesday, December 06, 2016

prolegómenos para una fenomenología perimetrada (versión latinoamericana): 'Jump in' by Mathangi Arulpragasam





k a r a o k e n o m a n t r a


















[ elena ferrante ]









—El derroche de inteligencia: una comunidad que encuentra “natural” sofocar la energía intelectual de las mujeres con el cuidado de los hijos y de la casa es enemiga de sí misma.















Las deudas del cuerpo (Ed. Lumen: 2016)







Tuesday, November 01, 2016

digital cowboy-mini lp_by_our daugther's wedding (1981)






 
  



01. Target For Life 0'00- 3'10
02. Red Alert 3'14- 6'40
03. Lawnchairs 6'42- 9'58
04. Dance Floor 10'00- 14'02
05. No One's Watching 14'05- 17'57

(favorita: 03. Lawnchairs_6'42)







[ elena ferrante ]













Mis padres, mis hermanos estaban muy orgullosos de mí, aunque notaba que no sabían muy bien por qué: ¿para qué servía yo, para qué había vuelto, cómo hacían para demostrarle a los vecinos que yo era la gloria de la familia? Bien mirado no hacía más que complicarles la vida llenando con mi presencia el pequeño apartamento, haciendo más complicada la distribución de las camas por la noche, estorbando en una rutina que ya no me tenía en cuenta. Para colmo me pasaba la vida con la nariz hundida en un libro, de pie, sentada en un rincón o en otro, monumento inútil al estudio, una persona soberbiamente pensativa a la que todos se esforzaban por no molestar, pero que los impulsaba a preguntarse: ¿qué intenciones tendrá? [...] Dentro de unos meses habría unos pliegos de papel impreso, cosidos, pegados, llenos de palabras mías, y en la cubierta el nombre, Elena Greco, yo, punto de ruptura en una larga cadena de analfabetos, de semianalfabetos, oscuro apellido que ahora se cargaría de luz por toda la eternidad. Dentro de unos años –tres, cinco, diez, veinte- el libro iría a parar a esos estantes de la biblioteca del barrio donde yo había nacido, sería catalogado, la gente lo pediría en préstamo para saber qué había escrito la hija del conserje [...] Justamente ahora que estaba a punto de convertirme en escritora, en todo el barrio no había nadie capaz de decir: Qué cosa tan extraordinaria has conseguido [...] Por la calle, en las tiendas, en el rellano de casa, la gente me trataba con una especie de respeto y burla.
















Un mal nombre (Ed. Lumen: 2016).