Saturday, January 21, 2017

Alice Bag @ The Casbah




 
NO MEANS NO!!


 




 &




WHITE JUSTICE (doesn't work for me!)

    





                                           
                  




💓💪

Wednesday, December 14, 2016

Friday, December 09, 2016

'A hora da Estrela / La hora de la estrella / The Hour of the Star'






Dirección: Suzana Amaral.
Basada en la homónima novela (1977) de Clarice Lispector.

Para festejar telepáticamente el intergaláctico fin de semana en honor a Clarice Lispector, a 96 años de seu nascimento y en su trigésimo noveno aniversario luctuoso.
12/10/1920-12/09/1977




 










[ elena ferrante ]










Usó precisamente “desbordar”. Fue en esa ocasión cuando recurrió por primera vez a ese verbo, se afanó por explicitar su sentido, quería que entendiera bien qué era el desbordamiento y cuánto la aterrorizaba. Me apretó la mano con más fuerza aún, gesticulando. Dijo que el contorno de los objetos y las personas eran delicados, que se rompían como el hilo del algodón. Murmuró que para ella siempre había sido así, un objeto se desbordaba y llovía sobre otro, en un disolverse de materias heterogéneas, un confundirse y mezclarse. Exclamó que siempre había tenido que luchar para convencerse de que la vida tenía bordes sólidos, porque desde niña sabía que no era así —de ninguna manera era así—, y por ello no conseguía fiarse de su resistencia a golpes y empujones. Al contrario de lo que había hecho hasta un momento antes, le dio por pronunciar frases excitadas en abundancia, a veces amasándolas con un léxico dialectal, a veces tomándolas de las mil lecturas hechas de jovencita. Murmuró que no debía distraerse nunca; si se distraía, las cosas verdaderas que la aterrorizaban con sus contorsiones violentas y dolorosas tomaban la delantera y se imponían a las falsas que, con su decoro físico y moral la calmaban, y ella se hundía en una realidad emborronada, gomosa, y ya no conseguía dotar a las sensaciones de contornos nítidos. Una emoción táctil se disolvía en una visual, una visual se disolvía en una olfativa, ah, qué es el mundo verdadero, Lenù, lo hemos visto ahora, nada nada nada de lo que pueda decirse definitivamente: es así. Por eso, si ella no estaba atenta, si no vigilaba los bordes, todo se escapaba en grumos sanguinolentos de menstruación, en pólipos sarcomatosos, en fragmentos de fibra amarillenta.










La niña perdida (Ed. Lumen: 2016) 









Tuesday, December 06, 2016

prolegómenos para una fenomenología perimetrada (versión latinoamericana): 'Jump in' by Mathangi Arulpragasam





k a r a o k e n o m a n t r a


















[ elena ferrante ]









—El derroche de inteligencia: una comunidad que encuentra “natural” sofocar la energía intelectual de las mujeres con el cuidado de los hijos y de la casa es enemiga de sí misma.















Las deudas del cuerpo (Ed. Lumen: 2016)







Tuesday, November 01, 2016

digital cowboy-mini lp_by_our daugther's wedding (1981)






 
  



01. Target For Life 0'00- 3'10
02. Red Alert 3'14- 6'40
03. Lawnchairs 6'42- 9'58
04. Dance Floor 10'00- 14'02
05. No One's Watching 14'05- 17'57

(favorita: 03. Lawnchairs_6'42)







[ elena ferrante ]













Mis padres, mis hermanos estaban muy orgullosos de mí, aunque notaba que no sabían muy bien por qué: ¿para qué servía yo, para qué había vuelto, cómo hacían para demostrarle a los vecinos que yo era la gloria de la familia? Bien mirado no hacía más que complicarles la vida llenando con mi presencia el pequeño apartamento, haciendo más complicada la distribución de las camas por la noche, estorbando en una rutina que ya no me tenía en cuenta. Para colmo me pasaba la vida con la nariz hundida en un libro, de pie, sentada en un rincón o en otro, monumento inútil al estudio, una persona soberbiamente pensativa a la que todos se esforzaban por no molestar, pero que los impulsaba a preguntarse: ¿qué intenciones tendrá? [...] Dentro de unos meses habría unos pliegos de papel impreso, cosidos, pegados, llenos de palabras mías, y en la cubierta el nombre, Elena Greco, yo, punto de ruptura en una larga cadena de analfabetos, de semianalfabetos, oscuro apellido que ahora se cargaría de luz por toda la eternidad. Dentro de unos años –tres, cinco, diez, veinte- el libro iría a parar a esos estantes de la biblioteca del barrio donde yo había nacido, sería catalogado, la gente lo pediría en préstamo para saber qué había escrito la hija del conserje [...] Justamente ahora que estaba a punto de convertirme en escritora, en todo el barrio no había nadie capaz de decir: Qué cosa tan extraordinaria has conseguido [...] Por la calle, en las tiendas, en el rellano de casa, la gente me trataba con una especie de respeto y burla.
















Un mal nombre (Ed. Lumen: 2016).

Wednesday, October 19, 2016

the julie ruin autocovereándose { fragmentos } // 10-14-16








  RADICAL OR PRO-PARENTAL (aka: Habit Forming Non-Potential)


 




&



REBEL GIRL (aka: in her kiss I taste the revolution)


  








Thursday, October 13, 2016

[ elena ferrante ]










Vivíamos en un mundo en el que, con frecuencia, niños y adultos sufrían heridas que sangraban, luego venía la supuración y a veces se morían. Una de las hijas de la señora Assunta, la verdulera, se hirió con un clavo y murió de tétanos. El hijo menor de la señora Spagnuolo se murió de crup. Un primo mío, que tenía veinte años, fue una mañana a palear escombros y por la tarde murió aplastado, echando sangre por las orejas y la boca. El padre de mi madre se mató al caer de un andamio de un edificio en construcción. Al padre del señor Peluso, le faltaba un brazo, se lo había cortado el torno a traición. La hermana de Giuseppina, la esposa del señor Peluso, murió de tuberculosis con veintidós años. El hijo mayor de don Achille –no lo había visto en mi vida y aun así me parecía recordarlo- había ido a la guerra y se murió dos veces, primero ahogado en el océano Pacífico, después devorado por los tiburones. La familia Melchiorre al completo había muerto abrazada, gritando de miedo, en pleno bombardeo. La vieja señora Clorinda se había muerto respirando gas en lugar de aire. Giannino, que iba a cuarto cuando nosotras cursábamos primero, se murió un día porque al encontrar una bomba, la había tocado. Luigina, con la que habíamos jugado en el patio o tal vez no, y era solamente un nombre, se había muerto de tifus petequial. Así era nuestro mundo, estaba lleno de palabras que mataban: el crup, el tétanos, el tifus petequial, el gas, la guerra, el torno, los escombros, el trabajo, el bombardeo, la bomba, la tuberculosis, la supuración. El origen de los muchos miedos que me han acompañado toda la vida se remontan a esos vocablos y a esos años. Podías morirte incluso de cosas que parecían normales. Por ejemplo, podías morirte si sudabas y después bebías agua fría del grifo sin antes haberte mojado las muñecas, porque entonces te cubrías de puntitos rojos, te daba la tos y ya no podías respirar. Podías morirte si comías cerezas negras sin escupir los huesos. Podías morirte si mascabas chicle y sin querer te lo tragabas. Podías morirte sobre todo si te dabas un golpe en la sien. La sien era un sitio fragilísimo, todas teníamos mucho cuidado con eso. Bastaba con una pedrada, y las pedradas eran la norma. 








La amiga estupenda (Ed. Lumen: 2016)