Friday, December 18, 2009

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... coming soon (changuitos)

Tuesday, December 15, 2009

rockers to swallow (or i heart my yyy's)

10x10

kiss kiss


Isis

YYY's


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enero. monterrey. buba. tati. ko. gaby. yyys.
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Monday, December 14, 2009

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cosmogónica la salsa en esa alquimia de místicas enchiladas

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Sunday, December 13, 2009

this is my song to Jenny

and to my dad and to my sista

Wednesday, December 09, 2009

The Annoying Orange 3: TOE-MAY-TOE

I just love The Annoying Orange.

Monday, December 07, 2009

(leaving | living) La vida loca


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Por una recomendación morbosa en la revista Replicante no.21 es que me encontré con La Vida Loca, un documental del recién asesinado director y fotógrafo Christian Poveda. Es sobre La Dieciocho, pandilla de mareros salvadoreños. Véala, vale la pena, adjunto al mito de Poveda, a quien le costó la vida esta documentación. Véala gratis aquí.

XII

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e m p t y
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Tuesday, December 01, 2009

requiem por messenger

Dejé de verte hace mucho tiempo. O debo decir, dejaste de verme hace mucho tiempo, porque yo iba en ese pack de familia indeseable a la que ya no quisiste ni felicitar en navidad. Sólo en la del 96, escribiste una postal que tenía un cielo y un mar divididos apenas por una línea rojiza de amanecer y rezaba un cliché de tarjeta hallmark: Señor, dále resignación y fuerza a esta familia que sin tu hijo se queda; luego unas palabras con manuscritas azules: lo siento mucho. Mi mamá aún conserva esa tarjeta entre nuestras calificaciones de primaria y las invitaciones de bautizos y primeros cumpleaños.

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Sé, que aunque nunca fuimos familia de sangre, yo sí te vi como parte; me desagrada la idea de excluirte de mi cuerpo-historia sólo porque las cosas no funcionaron (hay familiares a los que quisiera eliminar de mi memoria, sin embargo). Por eso, cuando te vi en el ruta 35, entre Ruiz Cortínez y una calle sin pavimentar, cuando te subiste al camión con tus chores de mezclilla y tu lunar y tu cara lechosa y tu cabello brillante y tu nariz específica, arabesca y los ojos redondos y juntos y las calcetas coloreadas, engullidas en el par de converse. Cuando te vi: te vi, y el rostro se me saltó del asiento para que después de años me reconocieras y te sentaras conmigo y habláramos de nuestras vidas nuevas y de lo mal que la familia, específicamente la mía; pero no. Clavaste los iris en mi cara transparente sin perdonarme todo lo que ellos. Y pasaste de largo buscando otro asiento y yo pensé en la gente que se encuentra después de mucho y de todo y como si nada y si nunca y entonces los rostros se vuelven ajenos. Después de que lancé pétalos en tu camino al altar y tú entre sonrisas me despeinabas el fleco, agradecida por todos los globos que ayudé a inflar para la recepción, después de eso, de los años: enajenados asientos.

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Nunca supe de ti, en esa familia estar deprimido es asunto de mujeres. Salvo algunas veces que limpiaba los cajones con pinol y veía las fotos de la boda y de los primos y recordaba la terraza y el gentío y la capilla de los Dulces Nombres, y tu sonrisa y la mano en mi fleco de niña incómoda por el vestido de tafetán. Nunca supe de mis primos que alejaste de nosotros, los malos, la familia de ése; yo también me alejé de esa familia para reimplantarme los testículos mentales que sin preguntar me extirparon. Vivo en otra ciudad, Adriana. Y hoy vi a tu primogénito en internet, galardonado como una de las mentes más brillantes de la biología y la medicina a nivel estudiantil; le preguntaban por algo y contestó: yo, yo soy estrictamente un homínido. Y pensé en tus converse y la tarjeta en el funeral de mi padre y en si mi sangre en él, si un poquito de ácido desoxirribonucléico, si tan sólo un poco, Adriana, entonces las preocupaciones del mundo son molecularmente hereditarias. Pues sonreí ante la pantalla y entredientes el orgullo: éste lleva mi sangre. Quiero conocerlo, Adriana, reconocerte en el fenotipo de la población estudiantil de la Facultad de Medicina, tú a los 20, masculina, riotera; abrazarlo y decirle que lo quiero y que su sangre en mí y contarle de esto y de aquí y mi mundo y decirle te entiendo: te entiendo como sólo los emancipados, los extranjeros de sí mismos, los que no, los que nunca.

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Hoy que entendí que ya nunca te encontraré en las calles de Monterrey ni en las calles del mundo, hoy que Tati me lo dijo, Adriana, te pensé la primera vez y la última y caí en cuenta que no estaba destinada a los créditos de esa vida y sin embargo tú aquí.

Recomendación...

Acabo apenas de ver esta peli. Me dejó fascinada. Si alguien tiene oportunidad de verla. La conseguimos en la Gandhi, costó 70$, una ganga que vale la pena tener. Espero ver más pelis de esta directora: Claudia Llosa. Gracias, Diana. :)

próximamente "La Teta Asustada".