Monday, January 12, 2009

Efeméride Onírica


El más antiguo sueño que (re) conozco lo tuve hoy, hace veintiún años. Tenía cinco; por la mañana iría al kinder de manera inusual, de la mano de mi padre; atravesando la reja de colores con un montón de expectativas, pensando que el regresar a la casa nunca sería igual. El más antiguo sueño que recuerdo lo tuve hoy, hace veintiún años.


Estaba en La Capellanía*, haciendo fila para comprar pan francés**, iba y venía entre los pasillos repletos de charolas con pan calientito, abrumada por todas las opciones, una difícil elección. Estaba buscando el pan perfecto para comer; mi madre estaba en la fila, con shorts de mezclilla y sandalias. Ella aguardaba nuestro lugar en. En la mano tenía una charola plateada con algunas piezas; en su otro brazo tenía un bebé. Un bebé de dona. Con piernas azucaradas y grasositas. No sé por qué pero me puse detrás de ella y empecé a morder las piernitas del bebé. Estaba comiéndome el bebé de dona que se movía y estaba vivo pero que era de pan. El bebé me miraba, no recuerdo sus ojos pero sé que me miraba. Me permitió comerlo, como en un concurso de comida flotante. Mi madre se volvió al sentir los movimientos de mis dientes al roer salivosa esas piernas de dona. Me miró enojada y yo bajé la mirada con un mucho de vergüenza. Estaba comiéndome a mi hermano. O hermana.


No sabían qué iba a ser, si niño o niña. Era sorpresa. Igual que la ausencia menstrual de mi madre pues sólo íbamos a ser mi hermano Ricky y yo (por cuestiones económicas y sociales). Ella estaba ahí, pegada la cabeza a un dispositivo ochentero patrocinado por el IMSS.


A la mañana siguiente mi madre en el hospital y yo en el kinder. Apenada por el recuerdo del sueño y la manera de aplicar esta culpa tan cristiana a mi memoria. El remordimiento del sueño, sentía vergüenza de mi subconsciente infantil. Me comí a mi hermana en un sueño y ni siquiera la conocía. Es mi primer recuerdo de ella, en mi sueño en La Capellanía mientras me permite comerle las piernitas de dona.

mi hermanita la picosa


Hoy hablamos. Le digo Feliz Cumpleaños. Le cantamos Las Mañanitas y un Happy Birthday. Pronto vamos a vernos. Me habla de psicofonías y energías atrapadas en las paredes, en los átomos muertos, en los átomos que sólo son espíritus de átomos; de nuestros fantasmas. Tiene el cabello azul y vende y recomienda música en el área de progresivo/electrónico/hardcore/ alternativo. Me dice de nuevos discos, de nuevas bandas. Me dice que estaba leyendo a Xavier Velasco. Me dice que va a ir al cine que quizá irá al Das Bier Haus por una michelada en el Happy Hour. Me dice que ha estado leyendo sobre sonidos que dejaron de ser sonido porque otros no lo escuchan. Le digo que eso es subjetivismo. Me dice que sí. Prefiere que el sonido sea sonido con o sin un sujeto que lo escuche. Me dice. Me dice. Sonrío orgullosa. Le digo que se va a volver loca. Reímos.
Hoy, ni en sueños podría comerla.
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*Antiguas panaderías de Soriana en Monterrey.
**En Monterrey, al bolillo o virote, se le llama Pan Francés.

2 comments:

Bubísima said...

y sí fuera a lo Andes? eh eh!

*_* elgatoraro!* said...

acelgas a peso el manojo